martes, 27 de julio de 2010

Ni en lo político, ni en lo personal.

Alcalá con Alfonso XI, peligrosamente cerca de unos comulgadísimos estudios de radio.
  Me para un periodista metido a eurodiputado con vocación de hooligan.
  Vamos a una calle muy próxima a la sede de un partido político, frente a un bar con no menos de ocho guardaespaldas en la puerta.
  Conversación insulsa.
  -¿le molesta que le reconozcan por la calle?
  -¡No!- serio, muy serio-¿por qué iba a molestarme?

  Fin de la conversación, cinco minutos después llegamos al destino.

  -Son 3,40.



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